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PISTOLAS FN 1910/22

Mucho hemos hablado ya acerca de la pistola FN Browning 1910, modelo al que se le atribuye haber desatado nada mas ni nada menos que una terrible bataola más bien conocida como la Primera Guerra Mundial. No nos vamos a explayar más en esta particular pistola tan ligada a nuestros morbosos y oscuros afectos. Hay miles de ellas en nuestro país y muchos de ustedes seguramente poseen o han tenido algún ejemplar heredado, comprado o birlado por ahí. La cuestión es que pese a su pureza de líneas y a un mecanismo tan simple como efectivo, la 1910 era una pistola demasiado pequeña para uso militar. Por este mismo motivo la FN de Herstal, intentando satisfacer a los potenciales clientes militares, “alargó” a la 1910 como si se tratara de un vulgar y excesivamente masticado chicle. El “alargado” consistió principalmente en mandarle sin anestesia ni previo aviso, un cañón, armazón y cargador de mayor longitud, creando de este modo el modelo 1922, más precisamente denominado “modelo 1910/22”. EN EL MOMENTO PROPICIO Importantes eventos políticos mundiales acompañaron los años previos al nacimiento de la FN 1910/22. Uno de ellos fue el estúpido “Tratado de Versalles” (1919), secuela directa de la Primera Guerra Mundial. Me refiero a él como “estúpido” pues considero en esta categoría a toda restricción legal concreta que se tome con respecto a las armas pequeñas, ya sea dirigida a la población civil como a sus ejércitos. Entre otras pavadas, este tratado se ensañaba con las armas de puño de fabricación militar alemana, quedando vedada a estos la construcción de pistolas de calibre superior a 7,65 milímetros y de cañones que excedieran los 9,8 milímetros de longitud.

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