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PISTOLA WALTHER P5

Creada en el año 1975 por exclusiva solicitud de la Policía alemana, se trata de una modernización del clásico esquema de la conocida P-38 en la que se han acentuando los ya de por si exagerados mecanismos de seguridad. El manual comienza con la siguiente frase: “es un arma moderna para la policía y defensa personal con un nuevo sistema de manejo y seguridad. Cumple con todos los requisitos de las funciones de la policía alemana”. Siendo su aspecto trapezoidal muy “modernoso”, llama la atención la escasa cantidad de cartuchos que alberga su cargador de una sola hilera. Este detalle pareció no sólo no molestarle a la Policía sino que probablemente fue parte de sus peticiones al diseño. Recuerdo hace muchos años haber leído un artículo de una publicación americana, en el que Massad Ayoob pregonaba que la pistola Ruger P-90 en calibre .45 de 7 tiros (+ 1), era el arma de uso policial ideal. Dejando de lado la publicidad y el probable apoyo de la empresa del águila al respecto, afirmaba que un policía con 8 tiros en su pistola, era lo correcto. Según su teoría, más disparos disponibles sólo lograban que el tirador los despilfarre en una situación de estrés, con el consiguiente riesgo para terceros. Si el tirador sabe que sus posibilidades son sólo 8, debería hacer un uso más mesurado de su capacidad de fuego. Personalmente me parece una idea trasnochada ya que el representante de la Ley nunca debería estar en inferioridad de condiciones. Ya bastante tiene con el factor sorpresa, que siempre está del lado del ocasional y poco distinguido delincuente. Desde este punto, miremos a esta fabulosa pistola sólo como arma para tiro de recreación o informal y uso defensivo civil. En este terreno, si el “percance” no se soluciona con los 9 quinotos, lo más aconsejable es juntar las vainas (si se puede) y recurrir a una frase que rápidamente lo saque a uno del apuro. Por ejemplo: Taxi o bien “No me peguen, soy Giordano”, por citar a los dos ardides más populares entre la gente sensata y no afecta a la violencia. PRESENTACION TEUTONA La niña viene en una hermosa y durable caja de plástico negro, con un solo cargador adicional, manual, pliegue de pruebas y una tan simpática como inútil baquetita de material sintético. El manual del usuario es muy completo y en varios idiomas. El pulido en las caras laterales de la corredera, martillo y disparador, es sencillamente agradable. El resto de la pistola tiene un apropiado arenado anti reflejos. El pavón es alcalino pero de excelente calidad, resistencia al roce y discreta coloración azulada. El armazón (como todas las grandes Walther de post guerra) es de aleación. Realmente sorprende el escaso peso del mismo cuando quitamos la corredera. Los maquinados y el ajuste son impecables. La terminación de los cargadores merece un comentario aparte. Walther es la empresa que a mi modesto entender produce los mejores cargadores de serie. No se doblan sus labios ni se abollan ni se vencen los resortes. Siempre hablando de un uso normal por parte de personas pertenecientes al género humano. Que no venga algún lector a escribirnos para contarnos que estoy equivocado por que de un solo mazazo dejo plano a alguno. Correctamente estampados con el calibre y el modelo al cual pertenecen, en los primeros ejemplares de las P-38 de post guerra, hasta traían el mes y el año de producción grabados en el dorso, (ejemplo 10/69 por octubre de 1969). El “follower” (o placa elevadora de cartuchos), es metálico y de gran espesor, por lo tanto su durabilidad y robustez está asegurada. Las cachas son espectaculares. De un sobrio plástico negro que no se raja ni se rompe, no tienen movimiento y encastran perfectamente en las partes metálicas del armazón como si fueran de una sola pieza. Sujetas por un solo tornillo pasante, son muy livianas y de textura rugosa antideslizante. El ángulo de la empuñadura es muy bueno y resulta cómodo tanto para manos pequeñas como para las de cualquier acromegálico. No es obsecuencia, la pistola realmente está bien hecha. No es propaganda, ya no se fabrica más y los ejemplares usados en venta son tan escasos como inaccesibles. USOS DE UNA CHICA BOND Muchos se preguntarán de qué desconocida pistola estamos hablando. Es posible que no haya sido un gran éxito comercial y como pasa con casi todos los modelos de esta empresa, considero al costo del arma el factor determinante. Nunca fueron baratas y el precio en el mercado es decisivo. Por ejemplo, en el año 1982, en Estados Unidos, una P5 costaba 595 dólares contra los 253 de una Colt Government o los 349 de una Sig Sauer P 220 en .45 (también había en calibre .38 Super Auto). Dejando las preferencias de lado, es un buen ejemplo del factor que a mi entender atentó contra su difusión. En una de las Ferias de Armas vernácula del año 98 ó 99 en un stand tenían un ejemplar nuevo en caja por la friolera de 2.200 dólares. ¿La habrán vendido?, es que probable aún esté ahí huérfana y solitaria. La gente la miraba, preguntaba el precio y se desbandaba trotando alocadamente hacia la salida con las cabelleras erizadas y las mandíbulas luxadas de tragar aire. De todas formas sus principales usuarios no pertenecieron al mercado civil. Fue adoptada inmediatamente a su creación por la Policía alemana, también por la Policía de Finlandia, Suecia y Noruega. La Policía holandesa adquiere nada menos que 50.000 unidades. El Ejército portugués la oficializa al igual que el inglés para reemplazar a la fiel Browning HP-35. El Ejército de los Países Bajos también sucumbe a sus encantos. Apuesto a que no se la imaginaban tan popular. Llegó al celuloide y se inmortalizó también en unas cuantas apariciones cinematográficas, fue la pistola de 007 en una película de la saga James Bond. Es la pistola del “socio” de Chuck Norris en la serie “Walker Texas Ranger” y termina con la vida de un sacerdote (Gabriel Byrne), poseído por Satán en la película “Estigma” a bordo de una lujosa Range Rover. SEGURISIMA PERO SIN SEGUROS Arma segura como pocas, carece totalmente de seguros manuales. Los cuatro seguros que posee son pasivos. El más interesante ubica al percutor (que es móvil ascendiendo o descendiendo) en un hueco, espacio o alojamiento especial del martillo en el que jamás podría golpearlo, a menos que la cola del disparador sea presionada hasta el final de su recorrido. En este caso traslada al percutor a una zona en la que el martillo lo golpea sin dificultades ni piedad. Otro seguro desconecta la barra de transferencia del disparador a menos que la corredera esté perfectamente acerrojada, ideal para quienes usan munición recargada bajo escaso control de calidad. (Muy de moda en estos momentos de nuestra fabulosa “reactivación” económica). En su posición de descanso, el martillo nunca apoya totalmente en la corredera. La P-5 es totalmente segura y no se disparará ante golpes, caídas o al resbalar el martillo durante la operación de montar la pistola con el dedo pulgar. Todos los seguros conservan su eficacia al bajar el martillo percutor. Con la recámara alimentada y el martillo “bajo”, merced al disparador de doble acción, la pistola se halla inmediatamente lista para el disparo. Es lo que se dice, una pistola “a prueba de nabos y hortalizas”.

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