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LA ELECCIóN DE LA PUNTA

Debo comenzar este artículo aclarando que la elección de la punta al que hace referencia su título no está destinado a la elección de las puntas más adecuadas para la actividad de caza en ninguna de sus variantes ya que un tal análisis haría necesario, entre otras cosas, discutir aspectos relacionados con balística terminal o de efectos que no es lo que nos proponemos aquí. De manera que quienes sean aficionados a las actividades cinegéticas no van a hallar aquí indicaciones en aquel sentido. Más bien este artículo tiene por objeto ilustrar a los tiradores de polígono (los que algunos llaman “paper punchers”), sobre todo a aquellos que hacen su propia recarga, algunos conceptos importantes que tienen que ver con el diseño y la elección de la punta más adecuada para el tiro deportivo de precisión. Lamentablemente en nuestro país la diversidad de puntas que existe en otros mercados como el estadounidense, no se encuentra disponible en nuestras armerías por lo que frecuentemente nos vemos obligados a tomar “lo que hay”, lo que hace que algunos de los conceptos que veremos puedan resultar un poco abstractos ya que en general debemos contentarnos con lo que nuestro mercado ofrece. No obstante, el tirador de precisión se verá sin duda beneficiado al tener un mayor conocimiento de los principios que guían el diseño y el comportamiento de las puntas. La importancia de la punta en la performance del sistema arma-cartucho no puede exagerarse. Como expresa Robert A. Rinker en su excelente libro sobre balística: “Después de todo, la función de un arma es impulsar el proyectil hasta el blanco”. Las balas o puntas vienen en diferentes estilos, formas geométricas y materiales. Algunas puntas son de plomo macizo y otras son una combinación de un núcleo de plomo o acero y un recubrimiento conocido como “camisa” Este último puede ser de cobre, bronce o acero. Las puntas para cartuchos de pistola o revólver son frecuentemente de aleación de plomo fundida o trefilada y con una adecuada lubricación pueden exhibir buena precisión. El diseño de estas puntas puede variar desde un simple cilindro, en cuyo caso la punta se denomina “wadcutter” debido a que perfora el blanco de papel dejando un orificio circular nítido que facilita la lectura de la puntuación, a puntas con el extremo redondeado (“round nose”) o de geometría tronco-cónicas (“flat point”). Una objeción que ha surgido con relación al uso de puntas de plomo macizo en polígonos cerrados es que una pequeña cantidad de plomo es vaporizada con cada disparo lo que eventualmente podría conducir a problemas de envenenamiento con ese metal. Para evitar este riesgo se han desarrollado puntas encamisadas designadas como TMJ “Total Metal Jacket” o como FMJ “Full Metal Jacket”. Las primeras son completamente encamisadas mientras que las segundas dejan expuesto el plomo en la base de la punta. El encamisado de cobre puede ser aplicado mediante electrólisis y posteriormente la punta es trefilada para llevarla al diámetro y concentricidad requeridos. Estas puntas encamisadas no se expanden como las de plomo macizo lo que las hace en general menos aptas para la caza, siempre refiriéndonos puntas para arma corta. En los últimos años han surgido diseños de puntas encamisadas para arma corta que expanden satisfactoriamente a velocidades de entre 900 y 1600 pies/segundo, lo que se logra utilizando un núcleo de plomo puro, más blando que la aleación de plomo-antimonio, con punta hueca y con una camisa delgada de cobre o aluminio. No obstante, el empleo de estas puntas para caza está limitado a armas de puño de potencia suficiente como .357 Magnum ó .50 Magnum.

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