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Cartuchos metálicos. Arma corta y larga. Nueva edición (2016).

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PROYECTOS ARGENTINOS QUE NO PROSPERARON

A finales de la década de los 60 y principios de los 70, las principales fábricas de armas del mundo habían empezado a manejar el concepto de armas compactas, especialmente en el campo de las de puño. En nuestro país, la Fábrica Militar de Armas Portátiles Domingo Matheu, también se habría de sumar a esya “nueva ola”. El ingeniero Enrique Chichizola, comenzó a trabajar en los primeros esbozos de una pistola de disparo automático de dimensiones acordes para poder controlar el arma en este tipo de fuego y de un rango de alcance eficaz de hasta los 10 metros. La denominó MPA (Mini Pistola Ametralladora). El concepto básico del diseño de la MPA era un enfoque ergonométrico diferente a lo que se venía diseñando. Una empuñadura muy inclinada y una alineación del eje del cañón con la empuñadura, que tenía como objetivo reducir considerablemente la fuerza del retroceso en el momento del disparo para poder así, tener una mejor contrabilidad del arma después de cada disparo. Tenía un cargador con capacidad para 18 cartuchos del 9x19 mm. Chichizola había evaluado otras posibilidades de diseño, como era la eliminación del disparador del lugar convencional y accionarlo con el dedo pulgar de la mano que empuña. Otra opción fue ubicar al disparador directamente en la empuñadura. Esto no siqueira fue probado ya que podría haber parecido demasiado revolucionario para la dirección de FMAP. El largo del cañón era de 105 mm, ubicado en la misma línea del alojamiento del cargador. Chichizola pensó que podría tener una cadencia de fuego de entre 1.500 a 2.000 disparos por minuto. Se suponía que cuando se dispararan los primeros 3 a 4 disparos las balas ya estaría camino al blanco antes que se produjera el reelevamiento del arma a consecuencia de los disparos. Se utilizó un cerrojo liviano, de apenas 320 gramos, cuya guía y el muelle de recuperación rígido estaban ubicados en la parte superior. En el momento del cierre, el bloque del cerrojo estaría ubicado bien hacia a delante, de la mayor parte del largo del cañón. La ventana expulsora de vainas servidas estaba ubicada del lado derecho. La MPA estaba alimentada por cargadores a tres bolillo con capacidades que oscilaban entre los 18 y 25 cartuchos del 9x19 y podía tener un opcional con capacidad para 40. El botón liberador del cargador estaba ubicado justo por delante de la depresión de los cargadores, siendo necesario presionarlo para liberarlo. De este proyecto solo se construyó uno solo en la fábrica Matheu de Rosario. Chichizola me contó años más tarde, que disparar con una sola mano a siluetas del tamaño de un humano a 12 metros de distancia, o sea muy por encima de los rangos de distancia para los que se había pensado este tipo de arma, los cuatro proyectiles habían impacto en la zona letal de la figura y que confirmó que el relevamiento era poco. Sin embargo y desgraciadamente, el prototipo de la pistola automática no se completó y recibiendo apoyo adiciona, de hecho los militares de entonces que manejaban FM cancelaron el proyecto. Al igual que la mayoría de los países que fabrican armas de fuego, Argentina también había realizado su aporte tratando de producir una pistola aceptable (liviana, precisa y controlable). OTRO INTENTO En 1974 en Domingo Matheu se empezó a trabajar en otra pistola ametralladora, esta vez en base a la pistola Browning de FN, de la cual Fabricaciones Militares tenía la licencia belga para su fabricación El proyecto se denominó ASP (Pistola Sub Ametralladora). El cartucho de la Browning HP era el 9x19 y lo consideraron demasiado potente para un arma de este tipo, se pensó en el 7,63x21 Mannlicher que era el calibre que disparaba la pistola Steyr Modelo 1905 que fuera reglamentaria del Ejército Argentino. Con una punta de 85 GN disparado desde un cañón 160 mm alcanzaría una velocidad de 312 m/s. Esta munición ya había sido fabricada en grandes cantidades durante muchos años, el herramental necesario para volver a fabricarla estaba guardado.

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