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Cartuchos metálicos. Arma corta y larga. Nueva edición (2016).

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LOS CARGADORES RÁPIDOS

Desde que nuestros antepasados lanzaron la primer piedra, no sabemos si para atacar o defenderse, seguramente deseó que ese proyectil cumpliera con dos premisas fundamentales: precisión y alcance. Después seguramente le siguió la necesidad de repetir ese lanzamiento la mayor cantidad de veces en el menor tiempo posible. Y así surgió la repetición de los lanzamientos. Con la llegada de la pólvora y la invención de las diferentes tipos de armas, estas tres “necesidades” continuaron. La aparición de la pistola semiautomática a principios del siglo XX trajo una relativa solución, ya que la necesidad de la repetición de los disparos en la menor cantidad de tiempo continúo siendo una necesidad. Recién con las armas totalmente automáticas esto quedó prácticamente solucionado. EL REVOLVER Prácticamente hasta los primeros años del siglo XX los principales y más poderosos ejércitos del mundo utilizaban el revólver como arma reglamentaria. De hecho, Inglaterra, se extendió mucho más tiempo que su par del otro lado del Atlántico, los EE.UU., que en 19921 adoptó a la Colt Modelo 1911 en calibre .45 como arma de puño reglamentaria después de lo ocurrido en las Filipinas. Por algún motivo, que no analizaremos en esta nota, el revólver ha perdurado en el tiempo como arma preferida de muchos ejércitos y en especial, de varias policías del mundo. Si caer en la deplorable comparación de revólver versus pistola, la seguridad de disparo, la casi imposible posibilidad de alguna traba durante el ciclo de disparo, ha hecho que aun en la actualidad siga siendo el preferido de muchos. Pero lo siempre tuvo en contra el revólver es la cantidad de disparos disponibles, en comparación de la pistola y la lentitud en efectuar la recarga de munición fresca en los 6 alvéolos que tenían y tienen la mayoría de este tipo de arma. Esta inquietud ya estaba presente a finales del siglo XIX, cuando en 1879 William H. Bell patentó lo que con los años se denominaría “cargador rápido” o “speed loader”. El dispositivo ideado por Bell era un simple disco de metal con un mecanismo giratorio que se podía bloquear y que contenía seis cartuchos de revólver (independientemente cuál fuera el calibre a utilizar). Con un sistema similar al diseño que tenía los revólveres denominados “exprimidores de limones” (lemon squezzer) de la Smith & Wesson, que al presionar la palanca, soltaría la carga completa de la munición. No se sabe con certeza si el dispositivo de bell llegó a fabricarse, pero lo cierto es que fue la primer idea al respecto. Unos pocos años después William de Courcy Prideaux, que trabajaba para la reina Victoria, patentó un dispositvo al que denominó “porta cartuchos”. Este dispositivo era un disco circular a través del cual sobre salían doce resortes de acero en pares de a seis. Cada una sostenía una carga calibre .455 para el revólver inglés Webley. En un diseño posterior de 1914, se le agregó un especie de “manija” o asa en la parte posterior de la placa. Los usuarios de los Webley en el Reino Unido, especialmente los oficiales del ejército recibieron con agrado es nuevo “accesorio”, ya que permitió que el revólver fuera recargado bastante rápido (al menos más rápido que en la manera convencional) en situaciones de mucho estrés, incluso según dicen algunos, que lo hacía con eficacia en la oscuridad. A pesar que Prideaux vendió una importante cantidad de sus dispositivos tuvo que competir con el mayor Arthur Watson que en 1919, fabricó un “speed loader” similar. Como ya dijimos anteriormente, con el avance de las pistolas semiautomáticas, este tipo de accesorio, entró en una etapa de estancamiento. APARECE EL PLASTICO Como se dijo muchas policías del mundo y especialmente la de los EE.UU. utilizaron el revólver hasta bien avanzado los años de 1970. Por entonces la munición de recarga la llevaban en los cinturones o en las denominadas “dump bags”. Estas últimas mostraron ser totalmente imprácticas, ya se podían caer al piso y así reducir la cantidad de munición disponble. Por este y otros motivos, al “speed loader” tuvo un especie de “renacimiento”.

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